Fuente: preguntalosmormones. com

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La mayoría de las religiones cristianas predican la existencia de un cielo y un infierno, y que cualquier persona que no pertenezca a sus religiones será condenada al infierno. El mormonismo (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) tiene un punto de vista más completo y mucho más misericordioso de la salvación.

Antes que nada, no existiría la salvación sin la expiación de Jesucristo. Los mormones creen que la expiación nos ha proporcionado bendiciones trascendentales.

 

  1. La expiación cubrió el pecado de Adán. En el segundo Artículo de Fe dice: “Creemos que los hombres serán castigados por sus propios pecados, y no por la transgresión de Adán”.
  2. Los niños pequeños que fallecen (menores de ocho años de edad o “edad de responsabilidad”) se salvarán en el reino más alto del cielo. Esto no requiere bautismo ya que ellos son inocentes ante el Señor. En el Libro de Mormón dice: “Y el que diga que los niños pequeños necesitan el bautismo niega las misericordias de Cristo y desprecia su expiación y el poder de su redención… Porque he aquí, todos los niños pequeñitos viven en Cristo…” (Moroni 8:20, 22). Esta misma bendición se extiende a los adultos que no pueden distinguir entre el bien y el mal.
  3. Los miles de millones de personas que han vivido en la tierra sin tener la oportunidad de conocer el evangelio de Cristo, tendrán esa oportunidad durante el periodo entre la muerte y la resurrección, en el Mundo de los espíritus. Las revelaciones concernientes al mundo de los espíritus muestran que en el periodo entre la muerte y la resurrección de Cristo, él visitó el mundo de los espíritus y también organizó la predicación del evangelio para los desobedientes en el mundo de los espíritus para que así todos tengamos la oportunidad de aceptar o rechazar a Cristo antes de la resurrección y juicio. El profeta Moroni dijo en el Libro de Mormón: “Porque he aquí, todos los niños pequeñitos viven en Cristo, y también todos aquellos que están sin ley. Porque el poder de la redención surte efecto en todos aquellos que no tienen ley” (Moroni 8:22).
  4. La resurrección es un don gratis para toda la humanidad. En este sentido, toda la humanidad se salvará porque Cristo venció a la muerte. Todos vivirán de nuevo. A todos se les otorgará cuerpos perfectos e incorruptibles en las eternidades, tanto para los dignos como para los malvados que vivieron en la tierra.
  5. Cristo tomó sobre Sí los pecados y las penas de toda la humanidad. Por medio de Su gracia, se nos puede perdonar por nuestros pecados bajo la condición del arrepentimiento. Asimismo, podemos pedir Su gracia en nuestras vidas diarias y aligerar nuestras cargas a Sus pies. De este modo, la expiación nos puede facilitar el triunfo sobre las penas y las pruebas que experimentamos durante nuestras vidas en la tierra.
  6. La expiación de Cristo nos da la posibilidad de exaltación. Pablo mencionó tres cielos y José Smith los vio en una visión. Cristo dijo que en Su casa existen muchas mansiones y, por lo tanto, muchos niveles de exaltación o gloria. La doctrina mormona enseña la verdad respecto a que Dios es más misericordioso de lo que otras creencias cristianas enseñan.

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Exaltación

En la doctrina mormona existen dos definiciones de “infierno”. 1) Aquellos que van al Mundo de los Espíritus habiendo rechazado el poder de salvación de Cristo en la tierra, sufren temporalmente por sus propios pecados en el Mundo de los Espíritus. 2) Aquellos que “niegan al Espíritu Santo”, se colocan ellos mismos fuera del alcance de la expiación. Esto es muy extraño. Significa ver personalmente al Salvador, por ende tener un perfecto conocimiento de Él, y luego negarlo. Es como crucificarlo de nuevo. Las personas que cometen este extraño pecado se llaman Hijos de Perdición. (Sabemos que Caín es un hijo de perdición porque pecó teniendo conocimiento y eligió a Satanás sobre Dios). Estas personas son lanzadas a las “tinieblas de afuera” en el juicio final, donde no hay gloria, luz ni progreso alguno. Allí, sus “gusanos no mueren” porque su culpa los consume constantemente.

Todos, a excepción de los hijos de perdición, heredarán un reino de gloria en el cielo. José Smith contempló en su visión que incluso el reino de gloria más bajo es tan glorioso que sobrepasa todo entendimiento. Tal como Pablo lo dijo, existen tres reinos en el cielo, el Celestial, el Terrestre y el Telestial, siendo el Reino Celestial el más alto de todos. El Reino Celestial también tiene tres grados, y el grado más alto es donde Dios mismo y Cristo moran. En este grado de cielo “…en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón” (1 Corintios 11:11). Las personas en este reino han realizado contratos de matrimonio eterno y han permanecido hasta el final de sus vidas en rectitud. Ellos resisten para convertirse en coherederos con Cristo y compartir en Su gloria (Romanos 8:17).

Obras vs. Gracia

El mormonismo enseña que ninguna cantidad de obras buenas puede salvarnos, porque siempre seremos indignos de ingresar al reino de Dios. Por lo tanto, nos salvamos por gracia. Sin embargo, manifestamos nuestra fe a través de nuestras obras, y es por nuestras obras y las intenciones de nuestras mentes y corazones que somos juzgados:

“Sí, venid a Cristo, y perfeccionaos en él, y absteneos de toda impiedad, y si os abstenéis de toda impiedad, y amáis a Dios con toda vuestra alma, mente y fuerza, entonces su gracia os es suficiente, para que por su gracia seáis perfectos en Cristo; y si por la gracia de Dios sois perfectos en Cristo, de ningún modo podréis negar el poder de Dios”.

“Y además, si por la gracia de Dios sois perfectos en Cristo y no negáis su poder, entonces sois santificados en Cristo por la gracia de Dios, mediante el derramamiento de la sangre de Cristo, que está en el convenio del Padre para la remisión de vuestros pecados, a fin de que lleguéis a ser santos, sin mancha” (Moroni 10:32-33).

“Por tanto, mis amados hermanos, reconciliaos con la voluntad de Dios, y no con la voluntad del diablo y la carne; y recordad, después de haberos reconciliado con Dios, que tan sólo en la gracia de Dios, y por ella, sois salvos” (2 Nefi 10:24).

“Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos” (2 Nefi 25:23).